domingo, 17 de enero de 2016

PAMEOS Y MEOPAS, según Julio Cortázar




Expediente relativo a las averiguaciones que el licenciado don D. M. de C., oidor de la Audiencia de  La Plata, hizo por comisión de ella sobre quiénes fueron las personas que el día 15 de noviembre de este años (1622), en el camino de Potosí a La Plata, quitaron sus armas a S. de L. y F. I., vizcaínos, y F., mulato, esclavo del capitán F. de O., asimismo vizcaíno, averiguación de la cual resultó culpa contra el alférez J. S., D. V. y J.V.

Memorial presentado en la Audiencia de La Plata por F de R., don P. de Z., J. de M., R de A., J. de C., M. de O., S. L...., vascongados que vinieron de Potosí a esta ciudad, pidiendo remedio contra las muertes, heridas y persecuciones que por modo de expulsión les infieren de seis meses a esta parte los naturales de otras provincias españolas, gente vagabunda y homicida en dicha villa, a instigación de algunos vecinos ricos, por enemistades particulares y con opresión de la justicia, como se vio en la soltura de D. de A., uno de los sediciosos, y en los asaltos a las casas de los capitanes F. de O. y P. de V., vascongados, sin que hasta ahora se haya castigado a ninguno de los delincuentes.

Pedimento de don G. G. de S., fiscal de la Audiencia de La Plata, para que el tribunal provea sobre todo lo propuesto por el oidor don D. M. de C., comisionado para la averiguación y el castigo de lo ocurrido en Potosí el 6 de este mes, siendo parecer del fiscal que debe aprobarse lo sugerido por don D. sobre no proceder contra los vecinos hacendados y arraigados contra quienes va resultando culpa, sino solamente contra la gente perdida.

Declaración que mandó pregonar en Potosí don F. M., corregidor de dicha villa, expresando no haberse señalado como traidores a los comprendidos en el auto publicado por su orden en agosto 3 de este año. 

Carta del presbítero J. R. de B., vicario de Potosí, a la Audiencia de La Plata: En diversos anexos de su vicaría se encuentran más de 300 hombres, de los perseguidos por el corregidor don F. M., que están resueltos a entrar a entrar a sangre y fuego en la villa, destruir las rancherías y los ingenios, soltar las presas del agua de las lagunas, desentablar la mita y matar a todos los vizcaínos.

Carta del oidor don D. M. de C., comisionado por la Audiencia de La Plata para la averiguación y el castigo de lo acaecido el 6 de septiembre de este año en Potosí. El día de la víspera, al rumor de que los vascongados se disponían para asaltar en la noche de hoy cuarenta casas de castellanos, y degollarlos, se juntaron 500 parciales de estos últimos, con don P. de A. y otros vecinos principales, todos armados, a la cabeza, suscitándose con este motivo un formidable alboroto. Fueron asaltadas las casas de S. de M., G. de R. y don M. de Z., vascongados, y de S. C., por suponer que ocultaba en la suya a algunos de la misma nación. De los vascongados murió un fulano, y algunos están refugiados en las cajas reales. 

(Nota de la Editorial. poemas recogidos en la revista SUR, Potosí, Bolivia, número segundo , 1953-54. Se han omitido la identificación completa de los afectados a fin de evitar herir sentimentalmente a sus posibles descendientes.)

lunes, 11 de enero de 2016

EL SALTO DE LA RANA



La historia, a más tardar, se repite en clave de comedia, aseguran haberle oído decir a Karl Marx el día en que por fin su mujer se salía con la suya y lograba que un buen barbero judío le afeitara la barba, y el viejo Karl, a sus ojos, volviera a ser un pimpollo.

La historia, a poco, se repite en clave de comedia, y así, ¡claro!, los muertos prefieren no resucitar para evitar que se rían de ellos con la naturalidad con que siempre lo están los espectadores (Italo Svevo)

domingo, 3 de enero de 2016

LA DUDOSA REFLEXIÓN DEL GANADOR




Cuentan de Vladimir Lenín, una vez la loca Fanny Kaplan (¿Fanny pelopaja?) le disparará a quemarropa y su noble cabeza se embruteciera lo mismo que una vasija de barro, mataba su abatimiento pasando y repasando la yema del dedo índice de su mano diestra sobre un mapa común de la ciudad de Zurich, donde tiempo atrás había vivido una apacible temporada al lado de la hermosa Nadia Krúspskaya. En unos de esos días amargos de su postración, al posar el dedo en la esquina de la Spilgasse, fue que una invisible protuberancia en el papel –acaso una mota de tabaco, o una gotita de tinta que había guardado una partícula de plomo arrancada de los tipos de imprenta- le sobresalto. Recordó, entonces, que era allí donde los dadaístas se reunían cada anochecer y rondaban hasta las tantas, armando un ruido tan ensordecedor, que él se vio fatalmente obligado a llamar a la policía suiza. Alegó en su defensa ante la Historia que las canciones y los gritos de los dadaístas –sobre todo cuando tronaba la voz chirriante de Tristán Tzara- lo distraían y lo apartaban del inaplazable destino que sólo él, Vladimir Lenin, veía dibujado en las estrellas, punzantes como las bayonetas que, meses atrás, ya tomaran el Palacio de Invierno para él.

jueves, 31 de diciembre de 2015

¿AÑO NUEVO?




¡Maldita sea su estampa!, se limita a apostillar el hombre bueno al recabar en el mal que le está echando encima, ya no sabe si dios mismo o el santo patrón del que lleva el nombre por enseña. Pero si lo pensará mejor, o si volviera sobre ello más calmado, enseguida se daría cuenta de que sólo está maldiciendo de su triste y miserable DNI. Irreemplazable por cinco años al menos

miércoles, 30 de diciembre de 2015

¿DE TRES SOBRA UNO?




T... aprovecha cualquier ocasión que se le presenta –sea por fiestas o por dormirnos; por navidad o en la semana santa- para cantarnos, una vez más,  la ilustrativa ‘Parábola de los tres cerditos’: aquellos cerditos sin provecho que una nochebuena se fueron a la cama luego de cenar copioso, y una vez dormidos, soñaron con absoluta libertad, como corresponde a la escritura automática del papa negro, don André Breton. Allí, en los sueños independientes de cada uno de los cerditos, según Teresa ocurrieron cosas bien distintas a pesar de que el día había sido el mismo para todos (señal ineludible de que, por mucho que se quiera ser condescendiente, siempre habrá una mala y una buena literatura). 

En eso, el mayor de los cochinos soñó ser un rey poderoso y glotón –guloso y gotoso, podríamos apostillar- y, animado a complacerlo, uno de sus ministros (¿el de Interior?) mandó traer quinientos pasteles sólo para él.

Del guarro mediano, ¡qué coño me voy a acordar de su estúpido sueño! De él nunca logré enterarme si era que soñaba o desbarraba, como cualquier hermano de en medio. En cambio, sí recuerdo al más pequeño de los tres, un cochinillo lindo y cortés, sólo soñaba con trabajar y poder ayudar a su pobre mamá.

Lo siento, lo siento mucho y en profundo, pero al rememorar aquellos agradables ratos con T... cantando a lo Judy Garland en El mago de Oz, se me representa la imperecedera –la calificó Pepín Bello- amistad forjada entre Federico García Lorca (Asquerosa 1898 – Alfacar 1936), Salvador Dalí (Figueras 1904-1989) y el cineasta aragonés don Luis Buñuel (Calanda 1900 – Ciudad de México 1983), si bien he de confesar que, por más de devanarme los sesos, como se suele decir, en el asunto, no alcanzo a distinguir el papel de uno y otro en la renovada parábola, puesto que si me parece obvio el del tercero de los tres: dirigir la película.