viernes, 23 de agosto de 2013

EL PRECIO DEL PAN -I-




L
a costumbre –siempre avejentada, ñoña- reclamaba recoger el Pan caído (al suelo limpio del comedor), besarlo en el dorso[1] –así se besan los sellos del correo postal- y comer de él como si nada hubiese sucedido que lo ensuciara. Pan sucio. Pan negro. Pero Pan que tenía la huella del beso como señal del perdón a su espalda.

Acaso –por contarlo todo al respecto de esta confusa historia- sí se miraba mal, de soslayo pero sin evitar resultarle indiscreto, a quien había dejado caer el Pan al suelo. Aquella mirada –terrible para quien a su vez la veía a ella- significaba un claro reproche a su descuido, aunque ya estaba olvidada al punto de servir la Sopa.

La comida del día. Sopa y Pan. Pan ensopado. El Pan, en principio, parece destinado al Agua. Sopas de Pan (y la compaña recurrente) por cosa de la escasez y de la falta de apremio. Si se ha de servir caliente la Sopa –todavía oliendo a lumbre: conservando la memoria de la leña- es por alargar la conversa y no rendirse (jamás los comensales) a las urgencias de las hambres que provocan la caída del cabello[2]. El ceremonial de un buen almuerzo lo abre el hervor de la Sopa en el plato. Y hay que esperar, charlando, a que la niebla abra. Sólo entonces el paladar se sabe capaz de desdeñar el frío metálico de la cuchara y atiende a la Sopa como es debido.

Junto al plato, a mano izquierda, está el Pan que entretanto entretiene y es la coartada del silencio que a veces abruma a uno de los comensales. A aquel a quien la respuesta a una pregunta –quizá impertinente, como inquirirle por la esposa a quien se ha sentado solo a la mesa- no le acude con diligencia de ujier a la boca, un pellizco de pan que sus dedos suben a sus labios, lo saca enseguida de ese mal rato. Que prolonga con un trago de agua fresca. De nuevo el Pan y el Agua: como las embestidas del Mar contra las rocas.

E
l Pan carece de Sentido[3]. Mejor aún: el Pan es como las zonas de recreo que jalonan la Historia forzosamente continuada del Sentido. Frente a los No Lugares –tanto una de las grandes superficies comerciales como el mismísimo y original Paraíso (El Edén de los Pantalones)-, torbellinos centrípetos, el Pan hace el Lugar de las ocurrencias humanas; el punto sin tiempo ni espacio, sin exterioridad ni interioridad, donde tiene lugar (nos valga la expresión común) el primer Pensamiento. Por ello que las Panaderías abran muy de mañana –casi adelantándose al Alba- y el Panadero cándido coma del Pan de la Competencia para celebrarlo.

Algo que, como el Pan, nace para ser devorado, no ha de contar entre sus virtudes principales, ni con la Fe ni con la Esperanza. Se asemeja, en cambio, al Quehacer de la sabia Penélope, la que al anochecer deshacía cuanto amorosamente había elaborado durante el día.
 
Nada ha de durar más que el Pan. Si acaso, el recorrido estéril de una bala; el efecto mágico de un medicamento. Pero más que con la Muerte, el Pan guarda severas analogías con la Resurrección. El Pan centrifuga[4]. Rehúye ser –se digiere- y de ahí su desprecio hacia esos que -¡malditos ahorradores! ¡capitalistas de prêt-à-porter!- lo congelan para probar de él el día (improbable) de mañana.

(continuará...) 


[1] La señal de la cruz era redundancia innecesaria y señal exclusiva de una religiosidad que aún nadie practicaba.
[2] El pelo, como las plantas, como las plantas, necesitan agua que alimente sus raíces.
[3] Según los catalanes, es el tomate lo que, finalmente, da sentido al Pan.
[4] D'ailleurs c'est toujours les autres qui meuren, así cierra Marcel Duchamp su pre-biografía.

sábado, 10 de agosto de 2013

ALGUNAS PROPIEDADES DE LA LETRA A




Primero: Aparece. Luego: Parece.

Aparece lo que más tarde sólo Parece. Como si Aquello se conservara pegado –hilo sin cabos; filamento sembrado para que alumbre-  con su Ser verdadero, que está en lo que Parece y no es lo que Parece. Mas, con todo –la Palabra se Carnifica-, Parece posible soñar lo que Aparece. Contar con lo que Aparece, es cuanto nos Parece y se nos Queda.

Aquello (en mis casos digo bien si digo Aquella) es lo más Parecido a lo Aparecido. La A –prometedor comienzo- se siembra, se oculta, desAparece en el interior oscuro de la tierra removida, pisada, regada, soleada mientras se la observa en la imposible mirada de la espera.

La A –semilla parva; grana inquieta- que más tarde, en la suma de los días inconstantes, reAparece, busca el Aire para que lo invisible tenga Nombre, Apariencia nombrada (porque la Rosa es la Rosa es la Rosa pese a lo que habla de ella) de la que la Cosa Hombre-Mujer se alimenta y al fin sale fiel A sí misma en los Retratos.

Déjame, pues, Amor, de Herencia tu Apariencia.

SIN TÍTULO


El hijo nació con forma de vaca (alvaro cunqueiro)
y el resto de su vida fue un mamón

viernes, 9 de agosto de 2013

AFORISMOS DE LA CABEZA TRONCHADA



 (a Pepe Bergamín)

No es seguro que uno sea de allí de donde nace. En cambio, sí lo es que uno se queda para siempre muy cerca de allí donde muere.

(entre esa gente que se pasa la vida abonando, mes a mes, su sepultura, hay mucho apátrida inconsciente)

Los cadáveres de los invasores abonan la tierra patria. ¡Qué ricos! Los pimientos de Padrón, las peras de Lleida, el aceite de Jaén, el jamón de bellota extremeña, los espárragos de Tudela, el agua de Lanjarón, los melones de Villaconejos, las aceitunas sevillanas, el pa amb tomàquet, el queso de cabra manchega, la manzanilla de Sanlúcar, el jerez, el rioja, el alvariño y el penedés y, por qué no, hasta el acero del Norte.

(puede que la muerte no distinga, pero lo que mata sí, y eso es lo preocupante)

Le oí a un mudo decir: Mi Patria es mi lengua y, desde luego, parecía muy seguro y convencido de lo que decía, aunque la verdad más bien esté en que a los mudos los entierran en las afueras de la Real Academia.

(los pimientos de siempre fueron verdes. Sólo al acabar la Guerra Civil –me dijo un día el señor Alcalde de Moguer- comenzaron a salir pimientos rojos. Sobre todo, a la vera de los caminos y por donde la vera de los cementerios)

miércoles, 7 de agosto de 2013

EL SECRETO DE LA SEDUCCIÓN DE LA DERECHA




...cuando me enteré de que negaba el hecho mismo de Auschwitz (Auschwitz-Lüger), la realidad del asesinato de seres humanos degenerado en trabajo cotidiano, me extrañé sobremanera. Entonces, pensé, ¿cómo querrán resultar atractivos en los ojos de sus partidarios? (Imre Kertész.un instante de silencio en el paredón

Con todo, la historia se repite.

La historia y la morcilla del pueblo de Ángel González.

martes, 6 de agosto de 2013

HAIKUS de AGOSTO



La palabra que queda
por escribir
en las aceras.

Falta de ortografía
escribir noche
cuando es de día.

Malo es agosto
para escribir poesías
que causen gozo.